La movilidad moderna está experimentando una transformación sin precedentes, con avances tecnológicos que hacen que los vehículos sean cada vez más seguros. Sin embargo, un informe reciente de Economist Enterprise, "Safety in Motion: Driving trust in modern mobility", respaldado por Brembo, reveló una sorprendente dicotomía en la percepción de la seguridad: mientras que la mayoría de las personas se sienten seguras en sus desplazamientos diarios, los expertos del sector albergan preocupaciones significativamente mayores.
Este estudio, basado en una encuesta a más de 6.000 encuestados en diez mercados globales, arroja luz sobre uno de los desafíos más críticos para la seguridad vial moderna: la "brecha de confianza".
La brecha de confianza: una realidad preocupante
El informe revela un hecho sorprendente y potencialmente peligroso: el 90% de los usuarios de la vía afirman sentirse seguros en sus desplazamientos diarios, mientras que solo el 45% de los profesionales del sector de la movilidad —ingenieros, políticos, operadores— comparten esa misma confianza. Esta desalineación entre la percepción pública y la evaluación de los expertos es lo que definimos como la "brecha de confianza".
Jean Todt, Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial, destacó que este exceso de confianza puede llevar a las personas a asumir riesgos innecesarios. Para una empresa como Brembo, cuya misión es crear un "futuro con cero accidentes", comprender y abordar esta divergencia en las percepciones es de fundamental importancia.
¿Por qué los usuarios se sienten tan seguros?
La alta confianza de los usuarios está impulsada por diversas percepciones y avances tangibles:
• Progreso tecnológico y rápida modernización: Los usuarios perciben mejoras significativas en la ingeniería de la seguridad de los vehículos y la infraestructura. Por ejemplo, mejores frenos, estructuras más resistentes y sistemas de protección contra impactos más inteligentes han reducido drásticamente los riesgos en las últimas décadas. La rápida modernización, con nuevas infraestructuras, vehículos más inteligentes y tecnologías avanzadas, se considera una prueba de una mayor seguridad.
• Familiaridad con la tecnología: Ciertos grupos demográficos, como los Millennials (94 % de alta confianza), que han crecido con muchas tecnologías nuevas, tienden a mostrarse más abiertos y confiados ante las innovaciones integradas en la movilidad moderna. Las percepciones positivas sobre la tecnología aumentan con la experiencia práctica.
• Sobreestimación de las capacidades de los sistemas automatizados: Existe una tendencia a sobreestimar la seguridad de las tecnologías de automatización de la movilidad. Sin embargo, esta confianza puede llevar a una menor vigilancia y a subestimar las limitaciones reales de la tecnología. En particular, en mercados «optimistas» como Brasil, China e India, donde la brecha de confianza es mayor (94 % de usuarios frente al 18 % de profesionales) y las tasas de mortalidad son las más altas, el optimismo del público supera los resultados reales y puede frenar la demanda de mejoras.
• Percepción del propio comportamiento: Aunque los usuarios tienen una alta confianza, paradójicamente perciben su propio comportamiento al conducir (distracción, fatiga, infracción de normas) como la causa principal de los problemas de seguridad en la movilidad (26 %). También reconocen la dependencia excesiva de la tecnología como su principal preocupación en materia de seguridad (49 % en India, 39 % en Alemania).
• Confianza en las aprobaciones y la experiencia: Cuando se introduce una nueva función de seguridad, los usuarios tienden a confiar en la experiencia personal, la normativa y las aprobaciones gubernamentales.
¿Por qué los profesionales confían menos?
Los profesionales del sector, con un conocimiento más profundo de las tecnologías, son conscientes tanto de su potencial como de sus limitaciones. Sus principales preocupaciones son las siguientes:
• La interacción hombre-máquina como principal riesgo: Solo el 3% de los profesionales identifica los fallos mecánicos como la causa principal de los problemas de seguridad en la movilidad. Por el contrario, la mayor preocupación radica en la interacción hombre-máquina:
◦ Uso indebido o mala comprensión de los sistemas automatizados: el 30% de los profesionales indica que el uso indebido o la mala comprensión de los sistemas de asistencia al conductor es la principal causa de los problemas de seguridad.
◦ Funcionalidades que distraen: el 24% destaca cómo las funciones a bordo pueden distraer a los usuarios de la carretera.
• Marketing incoherente con la realidad: una preocupación generalizada (65% de los profesionales) es que la publicidad tiende a exagerar las capacidades de los sistemas, insinuando una menor necesidad de atención por parte del conductor (62%) y enfatizando los beneficios en detrimento de las limitaciones (60%). Esto puede hacer que los usuarios estén menos atentos.
• «Deuda de nomenclatura» y terminología incoherente: los términos utilizados para las nuevas tecnologías (p. ej., «Autopilot», «ProPILOT») a menudo han inducido a error a los conductores, haciéndoles creer que los coches eran totalmente autónomos cuando todavía requerían toda su atención. Esto ha generado desilusión y desconfianza.
• El momento del «cambio de atención»: los profesionales identifican el momento en que el control pasa del sistema al conductor como un punto de riesgo crucial. Los sistemas avanzados de asistencia al conductor a menudo no logran mantener al conductor verdaderamente implicado, y los conductores aprenden a eludir las advertencias. La capacidad de recuperar la conciencia situacional tras un periodo de desconexión es difícil y requiere tiempo.
• Falta de coordinación entre reguladores e industria: el 68% de los profesionales identifica la escasa coordinación entre reguladores e industria como el principal punto de fallo en la gobernanza de la seguridad de la movilidad. Esto conduce a estándares fragmentados y confusión para los usuarios.
• El comportamiento humano como variable de diseño: los profesionales reconocen que el comportamiento humano es difícil de controlar (p. ej., el uso del teléfono móvil al volante o no usar el cinturón de seguridad siguen siendo problemas generalizados a pesar de las normativas). Por ello, la seguridad debe integrarse en el diseño del sistema, considerando el comportamiento humano como una variable que gestionar, no solo como una cuestión de cumplimiento normativo.
En resumen, mientras los usuarios confían en los avances visibles y en la experiencia personal, los profesionales ven lo que hay detrás, reconociendo la complejidad de la interacción hombre-máquina, las limitaciones de las tecnologías y los desafíos de gobernanza y comunicación. Esta brecha de confianza es peligrosa porque el exceso de confianza de los usuarios puede llevar a comportamientos de riesgo, mientras que la conciencia de los expertos no se traduce en una presión pública adecuada para impulsar las mejoras necesarias.
El compromiso de Brembo con un futuro más seguro
En Brembo, creemos firmemente que la tecnología avanzada no es el problema, sino parte de la solución. Las investigaciones destacan que, a medida que la tecnología se vuelve más capaz, la confianza también debe evolucionar en consecuencia. Nuestro compromiso es con la innovación responsable, que, como demuestra el informe, alcanza su máxima eficacia cuando las personas comprenden plenamente tanto las capacidades como las limitaciones de los sistemas.
Tecnologías como Sensify, que controlan de forma independiente las fuerzas de frenado en cada rueda para lograr un comportamiento del vehículo más preciso y predecible, ejemplifican nuestro enfoque. En pruebas en pista con Michelin, Sensify redujo las distancias de frenado de emergencia hasta en cuatro metros desde 90 km/h, incluso sobre superficies mojadas. Esta es una prueba concreta de que la seguridad se construye mediante rendimiento real, transparencia y una implementación responsable.
Un plan de acción para cerrar la brecha
El informe "Safety in Motion" propone una hoja de ruta clara para reconstruir la confianza. Para Brembo y todo el sector privado, las prioridades son:
• La transparencia como base: Es esencial comprometerse con informes periódicos y públicos sobre el rendimiento en materia de seguridad, incluidos los datos de accidentes y las metodologías. Esto debe ser un estándar continuo de responsabilidad, no solo una respuesta ante las crisis.
• Marketing alineado con la realidad: Las afirmaciones de marketing deben ser explícitas sobre las condiciones operativas de una función y los requisitos para el conductor. Deben eliminarse los nombres de funciones que impliquen una autonomía superior a la aprobada.
• Rediseñar la transición de atención entre humano y máquina: El momento en que el control pasa del sistema al conductor es el punto de mayor riesgo. Es crucial tratarlo como un desafío arquitectónico primario para la seguridad, garantizando que los sistemas de alerta promuevan una participación genuina del conductor, no solo un cumplimiento mínimo.
Para Brembo, cerrar la brecha de confianza significa no solo desarrollar tecnologías de vanguardia, sino también garantizar que la comunicación y la educación del usuario sean igualmente avanzadas. Nuestra dedicación a un futuro con cero incidentes nos impulsa a ser un actor clave en este esfuerzo colectivo. Al trabajar junto con reguladores, organismos del sector y consumidores, podemos garantizar que la percepción de la seguridad se alinee con la realidad, haciendo que la movilidad sea verdaderamente más segura para todos.